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Gonzalo Torrente Ballester spanyol

1910. június 13. (Serantes, Spanyolország) – 1999. január 27. (Salamanca, Spanyolország)

NemFérfi
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Képek 1

Könyvei 6

Gonzalo Torrente Ballester: Filomeno, a mi pesar
Gonzalo Torrente Ballester: Doménica
Gonzalo Torrente Ballester: La saga/fuga de J. B.
Gonzalo Torrente Ballester: Fragmentos de Apocalipsis
Gonzalo Torrente Ballester: La Isla de los Jacintos Cortados
Gonzalo Torrente Ballester: Los gozos y las sombras

Kapcsolódó sorozatok: La trilogía fantástica de Gonzalo Torrente Ballester

Antológiák 1

Imrei Andrea (szerk.): Huszadik századi spanyol novellák

Népszerű idézetek

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marschlako P

«Esto – le pregunté –, ¿es una dictadura?» «En cierto modo sí, una dictadura, pero con limitaciones.» No sé por qué, interpreté aquella respuesta en el sentido de que los dictadores harían lo que los bancos quisieran.

273. oldal

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marschlako P

Sin embargo, las relaciones estables, o al menos duraderas, eran más frecuentes de lo esperado. De alguien muy conocido se decía: «Tiene la misma amante hace cuarenta años y no sabe cómo deshacerse de ella.» Alguna vez pensé que era un buen tema de novela; por supuesto, cruel.

300. oldal

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marschlako P

    Apareció una mañana de domingo en el jardín. Por cierto, una mañana bastante fría. Sería cerca del mediodía cuando oímos los chillidos y acudimos todos: total, una niña que se había hecho daño en la mano derecha con la espina de un rosal; por eso sangraba, y por eso chillaba. Le preguntamos de dónde venía y a dónde iba, pero no supo, o no pudo, o no quiso contestar. Se limitó a encogerse de hombros, luego dijo:
    – Por ahí, por el aire.

(első mondat)

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marschlako P

Yo, sin embargo, debo deciros que de todas las proposiciones que ibais a hacerme cuando erais hayas y no ayas, la única que acepto es la del castillo del ogro y ninguno de los otros castillos y de las casitas del bosque encantadas, porque el ogro es un chico guapo y siempre es preferible su compañía a la de un príncipe tonto o a la de unos enanos pendientes de su trabajo y no de la chica que tienen en casa, a la que no hacen pizca de caso, esto os lo aseguro yo que soy una chica y los conozco bien, porque yo misma los he inventado, así como al ogro, que siempre son feos, menos éste inventado por mí, que va a protegerme en lugar de comerme, que es lo que hacen los ogros inventados por otros autores.

32-33. oldal

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marschlako P

El ogro era un muchacho de unos veinticinco a treinta años, ni guapo ni feo, sino todo lo contrario, y parece que se dedicaba a la electrónica como su mayor diversión.

37. oldal

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marschlako P

«Ustedes no deben compartir mis puntos de vista. Ustedes son jovenes, yo no lo soy, pero lo fui, y entonces era mas o menos como ustedes, y me hubiera irritado que nadie defendiese la poesia de Campoamor frente a la que a mi me gustaba. Pero del mismo modo que yo he superado aquella etapa y he alcanzado puntos de vista personales, a ustedes les sucedera lo mismo, salvo si la inteligencia y el gusto se les encasquillan y se quedan estancados. Todo llega, todo brilla y todo pasa. Esto que a ustedes los entusiasma pasara tambien, pero ustedes deben, ahora, apasionarse. Tienen que ser leales a su tiempo, pero, entiendanme bien, lealtad no significa esclavitud. Estos poetas de ahora son entre diez y veinte anos mayores que ustedes. Es mucha diferencia. Cuando ustedes maduren, lo que entonces escriban no se parecera, ni a lo que ahora escriben ellos, ni a lo que ustedes escribiran entonces. ¡Y malo para ustedes si no es asi! La vida jamas se empantana: la vida sigue adelante. El arte es un acto vital, y tampoco debe empantanarse. Los que vengan detras de ustedes lo haran tambien distinto, bien o mal hecho. No se les ocurra pensar que lo que venga entonces sea disparatado, como piensan de lo de ahora esos burros de los periodicos. Para uno cualquiera de los de hace treinta anos, lo que escriben los de ahora es tambien disparate. ¿No han llegado hasta ustedes ciertos juicios peyorativos que ya se han hecho publicos? Es natural que asi sea, pero eso no implica que tengan razon. No la tienen. Pero, creanme, me seria muy dificil convencerlos. La mayor parte de ellos ya se han encastillado porque no dan mas de si, y se repiten, se repiten. Esto hay que tenerlo en cuenta y juzgarlo comprensiblemente.»

123. oldal

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marschlako P

Para mí, la literatura era un enorme conjunto fuera del tiempo. Había estilos, sí, como había vida y muerte; pero eso de que los jóvenes desplazasen a los viejos sólo por serlo… «Careces de sentido histórico», me respondió. Y empezó a decirme que el mundo antiguo había fenecido, lo había matado la última guerra, y que el mundo que nacía era muy diferente, era otra cosa, hasta ahora desconocida, pero espléndida. «Ya lo verás cuando vayas al Museo del Prado y conozcas la pintura antigua. Es muy buena, ¿quién lo duda? Pero ya no se puede pintar así. Tienes también que visitar alguna exposición de pintores modernos o ver cuadros en revistas: te darás cuenta de la diferencia. ¿Has oído hablar del cubismo?» Le confesé que no. «Tienes que aprender mucho si quieres ser un hombre de tu tiempo. Y lo malo es que eso que tienes que aprender no te lo enseñan en la universidad.»

95. oldal

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marschlako P

Lo que él conocía de semejantes lugares era a través de la pintura y de ciertas ilustraciones. «O aquí hay algo que nosotros no sabemos ver, o los pintores como Toulouse-Lautrec idealizaron la realidad. Todo esto no es más que cochambre y pornografía. Sin embargo recuerdo haber visto un cartel con estos mismos elementos: la chica del charlestón, y unas luces, y unas sombras. Era un cartel cubista y estaba bien.» «Lo que sucede, a lo mejor, es que los pintores ven la realidad con ojos distintos de los nuestros.» Me miró con sorpresa: «¿Dónde has leído eso?» «No lo leí en ninguna parte. Se me acaba de ocurrir.» «Pues no está mal, y eso explica muchas cosas.» Bebió un sorbo de café y lo escupió. «Además, el café es una porquería.» «Si quieres, nos vamos.» «No. Hay que aguantar aquí y verlo todo bien. Forma parte de la realidad, y la realidad es la base de la poesía, aunque luego la poesía no se parezca en nada a la realidad. Si encontraras media docena de imágenes sugeridas por esto, pero que no fueran esto…» «¿Imágenes?» «Sí. La sustancia de la poesía moderna, su fundamento, es la imagen. Quiero decir, por supuesto, la imagen verbal.» Me citó unos cuantos versos de no sé quién, de los que no entendí nada. Se lo confesé. «Lo más probable es que también los poetas tengan su modo de ver la realidad. La cuestión está en…, ¿cómo te diría? ¿Alcanzarla, descubrirla, apropiárnosla? ¿O todo junto a la vez?»

98-99. oldal

1 hozzászólás
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marschlako P

… les confesaré también que estoy con don Quijote y no con Cervantes. Cervantes tenía que haber puesto fuego al mundo, y se contentó con sonreír en vez de condenar.

124. oldala

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marschlako P

Filomeno, mi más ni menos, así como suena, con todo derecho, uno de esos nombres que no se pueden rechazar salvo si renuncia a uno mismo: impepinable por la ley del bautismo y la del Registro Civil, también por la herencia, porque mi abuelo paterno se llamaba así, Filomeno; y mi padre, se empeño en perpetuar, es un decir, aquel recuerdo del pasado, respeto que tenía a la memoria de su progenitor, de quien había recibido, según él, todo lo bueno del mundo y hasta lo que le había acaecido, con absoluta injusticia en lo que a mi madre respecta, que no fue mal acontecimiento, el casarse con ella, aunque poco duradero: como que decidió marcharse de esta vida, quiero decir mi madre, cuando me trajo a ella.

(első mondat)